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¿De dónde viene el estrés laboral?

estrés laboral

¿De dónde viene el estrés laboral? ¿Es posible controlarlo?

¿Crees que el estrés laboral puede resultar beneficioso para nosotros?

“El estrés es cuando te despiertas gritando y te das cuenta de que no te has dormido todavía”

Anónimo

El estrés laboral se relaciona por regla general de una forma directa con la insatisfacción en el trabajo, bien por lo rutinario del mismo, por lo intrascendente de la labor que se lleva a cabo o por ese estancamiento en el que en ocasiones creemos estar pero, ¿solo ocurre en estos casos? ¿acaso un alto ejecutivo de una gran empresa no siente estrés laboral? ¿resulta que nos afecta de forma distinta?

El estrés se encuentra estrechamente asociado a la ansiedad. Nuestro cuerpo es sabio y nos avisa y actúa, queramos o no, cuando existe una situación que requiere un aporte mayor de atención, de eficiencia o de trabajo. ¿Quién no se ha sentido estresado antes de tener que hablar en público, hacer un examen o presentarse a una entrevista de trabajo? En este sentido resulta necesario ese cierto nerviosismo para prepararnos mejor, para mentalizarnos de que lo que viene por delante es difícil y tenemos que estar preparados para afrontarlo. Sin embargo cuando esta sensación perdura en el tiempo, cuando estamos nerviosos y no sabemos por qué, cuando nuestro cuerpo nos da otras señales que ya no son preparatorias o anticipatorias, ya estamos hablando de algo patológico.

Mucha gente se encuentra aquejada de cierto malestar casi omnipresente, las dichosas migrañas, ese malestar estomacal tras una comida, ciertos dolores que no tienen explicación aparente…en este sentido es nuestro cuerpo el que nos está diciendo que algo no funciona bien.

Hace tiempo me topé con el caso de un buen amigo de mi familia con este problema al que llamaremos Luis. Luis trabajaba en un banco en la ciudad de Murcia y, desde hacía un tiempo no dormía bien por las noches. Le costaba conciliar el sueño y sentía que no descansaba lo suficiente. Al principio esto no le supuso mayor problema puesto que pensó que era una mala racha que terminaría pasando sin mayor dificultad pero, pasado un tiempo más problemas se fueron sumando. Comenzó a tener fuertes dolores de cabeza, transitorios pero muy molestos, la comida se le repetía constantemente y empezó a perder pelo. Llegó un momento en que estos problemas se convirtieron en una rutina. Día tras día iba sobrellevando esta carga con la esperanza de que la solución llegara pronto. Sus días resultaban anodinos y poco placenteros. Ya ni tan siquiera podía disfrutar de su familia, de sus hobbies, de su ocio…hasta que llegó el punto crítico. Un dolor muy fuerte y agudo lo sobresaltó en el trabajo. Sentía una punzada incipiente en su estómago que le impedía siquiera levantarse. Tan grande era el dolor que tuvo que ser hospitalizado de inmediato. El diagnóstico apuntaba a una úlcera de estómago para sorpresa del propio Luis, ya que en su historial no figuraban antecedentes de problemas relacionados. Tras varias analíticas e investigaciones los médicos llegaron a la conclusión de que el problema estaba relacionado directamente con el estrés laboral. Llegados a este punto y haciendo memoria Luis concluyó que el diagnóstico era acertado. Había perdido hacía tiempo el interés por su trabajo, le costaba mucho levantarse para ir a trabajar y, una vez allí iba contando las horas para poder irse. Cada día que pasaba era un día menos de ese suplicio, de esa insustancial labor que él creía a ciencia cierta estar realizando, en definitiva, una cruz en su calendario.

Este caso lo conozco de primera mano ya que al haber estudiado psicología fue a mí a quien pidió auxilio. Dado este punto le recomendé encarecidamente que se pusiera en manos del cuerpo de Psicólogos de Murcia, ya que estaba seguro de que terminarían solucionando su problema. A día de hoy Luis es una persona feliz, ya no siente ese vacío que tiempo atrás lo consumía, se encuentra relajado y apasionado con su trabajo, duerme bien por las noches y ya es capaz de disfrutar de su tiempo, de su ocio y de su familia. Las migrañas han desaparecido casi por completo y, aunque ha de llevar una dieta equilibrada no ha vuelto a sentir problemas gástricos de importancia.

“No es el estrés lo que nos mata, es nuestra reacción al mismo”

Hans Selye

Hans Selye

Hans Selye

Seguro que todos conocemos algún caso parecido al de Luis, en mayor o menor medida. Lo mejor de todo es que los Psicólogos de Murcia que lo ayudaron no le recomendaron aislar su sensación de estrés o eliminarla, eso no es posible ya que aunque no queramos es nuestro cuerpo el que tiene la última palabra y el que terminará por sacarlo. Lo que debemos hacer es saber gestionarlo, ser conscientes de cuándo y en qué modo hemos de administrarlo y lo más importante, hasta que punto hacerlo. Cierto grado de estrés es importante y satisfactorio. Es este estrés el que anima a Luis a levantarse por las mañanas, a ser mejor en su trabajo, a intentar conseguir todo lo que esté en su mano, en definitiva a ser y a estar más feliz en el desempeño de su labor.

Termino con una recomendación (desde mi experiencia personal) para aquellos profesionales que quieran formase en técnicas prácticas para potenciar el talento: Título Universitario Psicología Positiva Aplicada

Ginés Zamora

Ginés Zamora

Alumno en prácticas del IEPP Murcia at Instituto Europeo de Psicología Positiva
Ginés Zamora

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