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Las fortalezas influyen en la forma de pensar

Desde la Psicología Positiva el concepto de las fortalezas resultaría trivial si no tuviésemos en consideración el hecho previamente anunciado, y es que, a diferencia de cómo se pensaba hace ya unos años, las personas no se encuentran irremediablemente sometidas por sus pensamientos.

Los hábitos de pensamiento no tienen por qué persistir para siempre. Uno de los hallazgos más significativos de la psicología en los últimos veinte años es que los individuos eligen su forma de pensar

Martin Seligman

Durante mucho tiempo se pensó que las personas se encontraban subyugadas por su modo de pensar, hasta el punto de afirmar con rotundidad que el devenir de un individuo determinado estaba pronosticado pues, ¿qué podía cambiar en su futuro si él o ella es así? A menudo nos identificamos y nos identifican con nuestra forma de pensar, lo cual no hace sino sumar otro granito más a esa estructura mental que día tras día nos parece más férrea…pero esto puede cambiar. Desde la Psicología Positiva se nos brinda la oportunidad de derribar esa imagen prefijada para poder aspirar a algo más, para permitirnos ser más de lo que creemos o nos hicieron creer.

Es necesario distinguir entre fortalezas y talento o capacidad. Si bien estos conceptos forman parte de la Psicología Positiva poseen rasgos definitorios y diferenciadores entre sí. Las capacidades o el talento, como jugar bien al fútbol o cantar bien, se pueden desarrollar y mejorar aunque necesitan inexorablemente de una cierta base innata. Por el contrario las fortalezas también se pueden desarrollar y mejorar, lógicamente, pero sin embargo no necesitan de ninguna base ya que pueden partir de unos cimientos prácticamente inexistentes. El único recurso indispensable para el desarrollo completo de las fortalezas es la voluntad. Hemos de hacer acopio de nuestras fuerzas para querer mejorar, para conseguir ese afán necesario que nos permitirá ser lo que queremos ser, lo que aspiramos a ser… en definitiva poder alcanzar nuestro yo ideal.

Según el modelo de reciente publicación del IEPP, “Fortalezas Equilibradas” contamos con 26 fortalezas, pero según el modelo VIA encontramos un total de 24 fortalezas distintas divididas en 6 tipos de virtudes. Estos grupos de virtudes engloban distintos tipos de fortalezas, siempre relacionadas con la virtud particular. En este caso nos centraremos en la fortaleza denominada como “esperanza”, la cual viene determinada por la virtud “trascendencia”. Junto a la esperanza encontramos otras fortalezas como la espiritualidad, el sentido del humor, la gratitud…no obstante considero acertada la elección de esta en particular dado el transcurso del presente documento.

            Desde la teoría de la Esperanza de Snyder (Snyder et al., 1991; Snyder, 1994; 2000; 2002), se ha establecido un extenso marco teórico que nos permite definir, operativizar y valorar esta fortaleza de un modo pormenorizado y completo. En base a esta teoría la esperanza se conceptualiza como la capacidad percibida para:

  • Desarrollar metas claras y viables
  • Encontrar las rutas o caminos para alcanzar dichas metas
  • Estar motivado para poner en uso tales rutas o caminos

            El concepto de meta se encuentra estrechamente vinculado a esta fortaleza en particular, y es que, resulta obvio afirmar el hecho de que el fin último de la esperanza no es otro que el de alcanzar dichas metas. Las metas se definen como esas anclas mentales de pensamiento esperanzador que, aún siendo más grandes o más pequeñas, o más lejanas o cercanas en el tiempo, mantendrán nuestra atención y nuestro empeño para poder ser conseguidas. Las metas no se encuentran aisladas, ya que, como seres racionales que somos, todo objetivo a alcanzar viene dado por una planificación previa. En esta planificación se evalúan múltiples factores, desde nuestra capacidad para alcanzar la meta hasta la cantidad de pasos necesarios para lograr el fin último, entre otros. Esta planificación de la que hablamos se refiere a las rutas o caminos que hemos de tomar para la consecución de nuestras metas. Como último “ingrediente” nos hace falta esa motivación necesaria para poder recorrer los caminos planificados, esa voluntad de la que hablábamos al principio, que resulta indispensable para propiciar el cambio…en definitiva para poder hacer realidad nuestro propósito alimentado por la esperanza.

Aquellas personas que desarrollan sus fortalezas personales al máximo son quienes se diferencian del promedio y no solamente eso; sino que son auténticamente felices

Martin Seligman

¿Te gustaría conocer el modelo de Fortalezas Equilibradas del IEPP? Se trata de un test de 26 fortalezas que se ha validado a través del Dpto de metodología de la Universidad Complutense de Madrid. Si quieres conocerlo y ver los resultados de tu fortalezas, envíanos un mail a info@iepp.es antes del 30 de Septiembre de 2016 y te enviaremos un uso para que lo puedas realizar de forma gratuita.

Ginés Zamora

Ginés Zamora

Alumno en prácticas del IEPP Murcia at Instituto Europeo de Psicología Positiva
Ginés Zamora

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